Cuéntame un poco sobre ti y tus estudios
Mi nombre es
Vanessa Ghersi, soy
odontóloga especialista en personas con necesidades especiales. Tengo varios cursos en odontopedritía y en ortodoncia. Mi experiencia es básicamente en personas con discapacidad y me dedico la mayor parte del tiempo a trabajar con niños. También trabajo como docente en la UPC.
¿Cuando hablas de personas con discapacidad te refieres a personas con discapacidad física?
Sí, te cuento acerca de mi especialidad que es en realidad una especialidad bastante nueva. Hablar sobre
personas con necesidades especiales abarca a personas con diferentes tipos de discapacidades ya sea de tipo física o mental (alteraciones de comportamiento). También pueden ser personas con enfermedades sistémicas por ejemplo, una persona cardiópata que necesite que su odontólogo tenga un conocimiento más profundo de su enfermedad para poder tratarla de forma adecuada, o una persona que ha sido operada del corazón por problemas valvulares para las cuales hay determinadas cosas o procedimientos que uno no debería hacer en el consultorio. Son cosas importantes que hay que saber y que muchas personas buscan. Muchos médicos derivan a sus pacientes a odontólogos especialistas porque ellos saben cómo se maneja estas circunstancias especiales.

¿Y cómo es que empezaste a trabajar con los niños?
A mí me encanta trabajar con niños, siempre he tenido paciencia con ellos… Empecé trabajando con personas con discapacidad (una de las razones por las que escogí esta especialidad es que tengo un sobrino con discapacidad) pero con el tiempo empecé a atender a muchos niños pequeños ya que mi especialidad me permite desenvolverme adecuadamente con pacientes “difíciles” tales como niños pequeños que requieren mayor cuidado ya que no tienen noción del peligro y pueden moverse y hacerse daño.
De todos modos, sigo trabajando también con pacientes con discapacidad porque son un grupo que requiere cuidados especiales.
En el caso específico de los más pequeños ¿a partir de qué edad empiezan a venir para que los atiendas?
Antes se hablaba de que un niño debería empezar sus visitas a los tres años, pero en realidad a esa edad un niño ya tiene su dentición decidua, es decir los llamados dientes “de leche” y ya pueden haber pasado muchas cosas en el camino dependiendo de sus hábitos, de la dieta y el higiene, etc.
Hay niños de un año y medio con caries muy agresivas. Se las conoce como “caries de biberón” por estar relacionadas a este hábito de dejar al bebé con el biberón en la boca durante horas porque se queda dormido con él, biberones que muchas veces son azucarados siendo la suma perfecta para que el niño experimente caries a temprana edad. Además ¿cómo le “explicas” a un niño de esa edad que tienes que hacerle un “tratamiento invasivo” en su boca? Yo por eso recomiendo que vengan las mamás que están gestando, de esa manera se les da información sobre la dieta adecuada y cómo repercute en los dientes ya en formación del bebé que está en la barriga.
Yo recomiendo que los niños vengan desde el año aunque no se les haga nada para que se familiaricen con el consultorio y con su futuro odontólogo. En la primera cita tal vez ni siquiera entren al consultorio, quizás simplemente jueguen conmigo un rato y les veré un minuto los dientes para saber si todo está bien y eso basta, pero lo que importa es que el niño se va a sentir cómodo en el consultorio, va a conocer los ruidos, a su dentista… incluso para él va a ser divertido venir y esa es la diferencia con las generaciones anteriores.
En tu día a día: ¿a partir de qué edad vienen los chicos y cuáles son los problemas más comunes que presentan?
En cuanto a las edades de mayor consulta hay edades claves: una de las primeras edades es cuando empieza la erupción de los dientes en el bebé. Eso ocurre aproximadamente a los seis meses, aunque hay variaciones de dos meses aproximadamente. Es la primera vez que viene la mamá preocupada porque ve la encía inflamada y el bebé puede experimentar falta de apetito. A algunos niños les da fiebre o pequeñas diarreas y la mamá confundida no sabe qué hacer ni qué es lo que origina el problema, muchas veces se trata simplemente de que el germen dentario está haciendo erupción.
Luego vienen niños aún más pequeños con experiencia de caries (y eso da mucha pena…) Felizmente, poco a poco las mamás tienen más cuidado con los dientes de sus pequeños porque antes se pensaba que los primeros dientes no eran tan importantes porque luego los van a “cambiar”. A veces veo a niños de dos años con sus primeras lesiones de caries y ni siquiera han terminado de completar su dentición decidua que se completa más o menos entre los 24 y 36 meses de nacido. Se supone que a los dos años y medio un niño debe tener sus veinte dientes pero en ocasiones ya tienen caries antes de que eso suceda.
Las caries son una de las enfermedades más comunes en la raza humana, es una de las preocupaciones constantes de la Organización Mundial de la Salud. Muchas veces la gente no le da importancia pero la caries es una enfermedad infecciosa y como tal, es contagiosa. Es realmente importante el cuidado dental de los niños puesto que las caries son una de las consultas más frecuentes a tan temprana edad.
Ya que estamos hablando de niños pequeños con caries ¿Qué le dirías a las personas que piensan que llevar al niño al dentista no tiene sentido puesto que los dientes de leche igual se le van a caer?
Los dientes de leche tienen una importancia enorme. Primero que nada, no podemos disminuir la importancia de la estética en los niños, niños que experimentan caries no sonríen tanto, los ves apretando los labios, no quieren mostrar su sonrisa y no hay nada más bonito que ver a un niño sonreír sin ningún problema. No se pueden poner trabas a la seguridad del niño desde tan temprana edad. Por otro lado, los dientes aseguran una adecuada masticación.
También está el tema de la fonación: en un niño pequeño que está practicando la pronunciación de los primeros fonemas, la posición de los dientes condiciona la correcta pronunciación de muchos de estos fonemas.
Finalmente, tenemos también el tema de la oclusión (mordida), donde la presencia de los dientes va a condicionar que los dientes que vienen (los permanentes) se acomoden de forma adecuada en las arcadas dentarias. En otras palabras, la pérdida de un diente de forma prematura hace que los dientes vecinos se muevan, cierren los espacios y de esa manera no va a haber espacio suficiente para que el diente permanente que viene se acomode. Así empiezan las malas posiciones dentales. Los dientes de leche sirven como “mantenedores” de espacio y una perdida prematura probablemente traerá una mal formación dental en el futuro.
Además, hay cosas que se tienen que ver en la dentición decidua. Por ejemplo, es muy común encontrar espacios entre los dientes de leche y muchas mamás vienen para consultar por esos espacios pensando que los dientes están muy feos con tantos huecos. Sin embargo, esos espacios aseguran que los dientes que vienen (los permanentes) que son más grandes se puedan acomodar de forma adecuada: la ausencia de uno de estos espacios va a significar un problema de mordida en el futuro.
Cuéntame cómo trabajas con los niños, cómo los ayudas a lidiar con este temor al dolor…
El tema del miedo es la razón por la cual a mí me gusta que los niños vengan desde tan temprano: el niño que viene a temprana edad viene a jugar también. Incluso hay niños que les piden a sus mamás venir a jugar a la sala de juegos que tengo acá en el consultorio, así que ellas me avisan y los traen un día cualquiera, salgo a saludarlos y los veo un ratito. Esto sucede sin que necesariamente les toque una cita: ellos piden venir a saludar y para ellos se vuelve todo muy natural, como un juego más.
Pero lo más importante es que ellos no tienen porque experimentar dolor. Para mí, que un niño experimente dolor es una situación bastante “extrema” y por eso la palabra clave es la prevención. Donde yo pongo muchísimo énfasis es en prevenir las caries dentales y para eso hago uso de todas las medidas que sean necesarias empezando por controles periódicos, limpieza dental (profilaxis), aplicaciones de flúor (hay mil formas de aplicar el flúor, hay sellantes, etc.). Hay muchísimas medidas de prevención, por lo que estos niños que vienen de forma temprana y periódica y que además tienen acceso a estas medidas de prevención, nunca van a experimentar dolor y tampoco miedo.
¿Puedes compartir con nosotros algunos consejos de higiene dental? ¿A partir de qué edad se les debe lavar los dientes a los niños y cómo?
Acerca de la higiene bucal lo más importante en casa es instaurar hábitos desde muy temprana edad ya que va a ser muy difícil que el niño los aprenda cuando tenga 5 años. Los hábitos primero los ven en los papás y eso los motiva a imitarlos. La higiene dental por lo general se inicia desde que sale el primer diente. De hecho, desde antes porque inclusive se recomienda que al bebé se le froten las encías con una gasita con agua hervida, especialmente después de tomar el biberón para que no queden restos de alimentos acumulados en las encías. De esa manera, la higiene dental va a ser algo natural y necesario en un niño desde el principio y va a generar un hábito.
El siguiente momento es cuando empiezan a salir los primeros dientes que son los incisivos y uno todavía se puede ayudar de esta gasita, aunque también hay estos pequeños cepillitos que se ponen en el dedo… en realidad cualquiera de los recursos sirven, pues a tan temprana edad no necesitan la pasta dental.
A ciertas mamás, sin embargo, les gusta poner una pequeña cantidad y está bien, pero debe ser mínima, más pequeña que una lentejita (más que todo para que el niño se habitúe al sabor). Hay unas pastas especiales para esto; sin contenido químico, sin flúor, sin nada. En general un niño no necesita pasta dental hasta los tres años. De ahí en adelante un cepillado constante, especialmente después de cada comida, es esencial. Recuerden siempre hacer que el niño se vaya a dormir solo después de su higiene dental, porque hay mamás que les dan el biberón antes de dormir y no les lavan los dientes y en la noche se produce la mayor actividad de caries porque hay menor actividad de la saliva, que se queda como estacionada y se forma el momento perfecto para la producción de caries… Así que ese cepillado nocturno probablemente sea el más importante del día.
Ahora, cada vez que el niño consuma un dulce debería cepillarse los dientes. Lo que pasa es que en estos momentos de gran acidez en la boca se inicia el proceso de caries, entonces si me pregunta qué es mejor: que se le dé un chupete cada 30 minutos o que se coma los 5 chupetes a la vez entonces diré que es mejor que se coma todo a la vez (claro que estamos hablando de algo hipotético porque ni qué decir de lo que le pasaría a su pobre estómago) y que luego se lave los dientes. De la otra forma, el ataque continuo de dulces es el que crea constantemente estos “picos” de acidez durante repetidas veces y es lo que va debilitando a los dientes. Entonces como hábito, si al niño se le da un dulce, también se le debería dar un cepillo.
Vanessa Ghersi
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