Hace no muchas décadas, se consideraba hasta absurdo que una
mujer trabaje, pues
eso implicaba que los hijos iban a quedar desatendidos. Sin embargo, en la actualidad las mujeres ya no trabajamos “solamente” como un acto de liberación y desarrollo personal y profesional, sino que lo hacemos por necesidad y para brindar mejores condiciones a nuestras familias. Pero entonces, aquí encontramos una aparente incongruencia… ¿Cómo podemos brindar mejores condiciones a nuestra familia, específicamente a nuestros hijos pequeños, si no estamos en casa?
La respuesta es relativamente simple. Ante las nuevas necesidades aparecen nuevas formas de cubrirlas. ¿Cómo lidiar con la necesidad de cuidar a nuestros hijos y trabajar al mismo tiempo? Pues aquí entramos al tema de la crianza compartida.
La crianza compartida consiste justamente en
“compartir” la crianza de los niños entre dos o más personas. En este caso, nos enfocaremos en una dupla que ha venido demostrando ser una excelente opción:
“padres + niñeras = niños desarrollándose sanamente”
Ahora bien, es importante tener en claro que, para obtener los mejores resultados, no solo se debe contar con una persona con el conocimiento y preparación adecuados, sino que la persona debe trabajar en sintonía con las normas y estilo de crianza de los padres.
También es importante mencionar que se debe hacer especial énfasis en la relación que se crea entre la madre y la persona que cuida al niño. Esto quiere decir que la niñera no solo debe realizar un trabajo de calidad, sino que debe crearse sinergia entre ambas.

Hablar de sinergia es hablar de unir
esfuerzos para multiplicar los resultados. En otras palabras, que el trabajo y los esfuerzos de ambas, madre y niñera, se unan, se complementen y potencien mutuamente. Es por eso que la madre debe tener claro que la niñera es una persona de apoyo, es decir que debe compartir con ella y dejar en claro las nomas de comportamiento de la casa, la forma en que se debe proceder respecto del niño en distintas situaciones y el trato que se espera para con el niño en general.
Vale la pena mencionar que, en muchas ocasiones, es la niñera quien finalmente pasará la mayor cantidad de horas en compañía del
niño, por lo que debemos tener clara su función de soporte y entender que, si bien su función es temporal, se van a crear vínculos afectivos con los pequeños a su cuidado que debemos respetar y saber manejar. Algunas mamás tienen “miedo” de que el niño termine queriendo más a la niñera que a ellas… eso puede causar “roces” entre la madre y la niñera y/o desencadenar algunos problemas que finalmente van a ir en perjuicio del niño.
El temor de
recibir un amor “compartido” de sus hijos muchas veces lleva a las mamás a cambiar de niñera constantemente o, inclusive, a pedirles que no sean muy amorosas con el niño. Esto definitivamente va a jugar en contra del propio niño, pues lo que está logrando es que reciba menos cariño y el cambio constante de niñera no influye positivamente en su desarrollo social y afectivo, pudiendo inclusive contribuir a que el niño se sienta “poco querido” o que no encuentre a su alrededor la estabilidad necesaria para crecer seguro y cimentar una saludable autoestima.
Los niños pueden no entender racionalmente lo que pasa a su alrededor, pero son capaces de sentir muchas cosas, y, si la madre “compite” con la niñera en vez de trabajar conjuntamente con ella, puede causarle inseguridad, pues el mensaje que le está transmitiendo como madre es “no me creo que nuestro cariño sea lo suficientemente fuerte, necesito competir con otra persona por él”…
¿podemos imaginar algo peor que eso para la pequeña cabecita de nuestros hijos?
Trabajar conjuntamente con la niñera tiene más bien efectos positivos, pues le enseña al niño a relacionarse con otras personas y refuerza su autoestima, porque se convierte (de forma sana y positiva) en el centro de atención de ambas. Para lograr el escenario ideal, es importante entonces que la persona que se quede a cargo del cuidado de tus hijos sea una persona calificada en la que puedas confiar, para facilitarte el proceso de trabajo conjunto.
Para terminar, recuerda una palabra que ya hemos mencionado: “sinergia”, que significa acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.
Entonces, sí es posible que el
trabajo conjunto de la niñera y la madre supere a la suma del trabajo de ambas. Todo ello será siempre en beneficio de nuestros hijos… ¿qué más podemos desear?