El ritmo de vida es cada vez más acelerado y nos consume cada vez más tiempo y energías. Esto nos obliga a recurrir a los servicios de una nana o niñera. Ella será quien nos ayudará en
el cuidado de nuestros hijos. Es decir, ella levantará, cambiará, aseará, alimentará y jugará con los niños (entre otras tareas) … Estas actividades realizadas por la nana nos facilitan las cosas, ya que al regresar a casa luego de agotadoras jornadas, nos dará más tiempo para disfrutar con nuestro niño sin tener que “seguir trabajando” y terminar agotada.

Si bien es cierto que esto nos alivia y nos permite tener tiempo para dedicar a otras actividades de interés, es importante tener cuidado de qué forma “manejas” la
relación que se establece entre tu niño y su nana y hasta qué punto realmente nos ayuda. Debemos ser conscientes que de manera natural, el niño necesita sentir protección.
A comienzos de la década de 1960 el psicólogo Jean Piaget, escribió sobre el desarrollo cognitivo del niño, integrando en su teoría las variables ambientales y biológicas. Las tendencias actuales demuestran que los psicólogos infantiles continúan interesados en la interacción de los condicionantes biológicos y las circunstancias ambientales que influyen en su comportamiento y desarrollo.
Hay que tener en cuenta en los niños que los factores biológicos se pueden relacionar al aspecto hereditario así como a las enfermedades congénitas o a la predisposición a desarrollarlas; esto será preciso tenerlo en cuenta al momento de seleccionar una nana ( hay que considerar que tenga los conocimientos necesarios sobre estos temas y de esta forma asegurar que ella pueda brindar una mejor atención a tu hijo de acuerdo a sus necesidades).
De manera más precisa, será indispensable reflexionar sobre las circunstancias ambientales que influyen en el comportamiento y el desarrollo del niño, donde está incluida tanto la familia como la nana.
Requerir los servicios de
una nana con formación en temas de estimulación temprana y/o psicología infantil, nos asegura que ésta se preocupará por ayudar en el desarrollo de las habilidades psicomotoras del niño.
Enfocándonos en el área emocional, sabemos que el niño tiene contacto la mayor parte del tiempo con la nana y como consecuencia natural, el niño se irá identificando con quien ve todos los días, que es la persona que lo baña, lo alimenta, juega y lo divierte, conoce sus gustos, lo calma cuando esta angustiado, lo hace sentir reconfortado cuando tiene miedo, etc... Muchas veces la madre no puede cumplir con estas funciones y es cuando la nana asiste con su participación.

Pueden llegar a ocurrir que el niño ya no desee que la madre lo alimente o acueste porque prefiere a la persona que conoce sus gustos o es más divertida. Las nanas con capacitación conocen de t
écnicas de motivación y poseen conocimientos de psicología infantil que le permiten una mejor llegada al niño y a la vez contribuyen al adecuado desarrollo emocional de éste. Entonces es cuando en algunos casos aparecen los
celos de los padres, muchas veces de manera inconsciente generando conflictos entre padres y nanas que terminan afectando la estabilidad emocional del niño.
Estamos seguros que ni la madre, ni el niño, ni la nana buscan intencionalmente que el niño se identifique con ésta. Por más que uno le hable a un bebé o niño pequeño y le diga “soy tu madre”, o la nana le diga “yo no soy tu mamá”, si no mantenemos nuestra presencia activa interactuando con él, éste no entenderá el significado, preferirá a la persona que más lo “conoce”. Hay que entender que no se pueden forzar las cosas.
Es importante darnos un tiempo para
compartir con nuestros hijos, permitirnos conocer sus gustos como por ejemplo: la temperatura que debe tener la leche o su papilla preferida, en que parte de su cuerpo prefiere el masaje, el juguete que más le gusta, el cuento o la canción que lo consuela. Todo esto nos acercará más a ellos y contribuirá a que nos acepten. Es importante recordar que no importa la cantidad de tiempo que dediquemos a nuestros hijos, sino la calidad… no se trata de estar a su lado sin interactuar.
Debemos ser conscientes que
las nanas no son eternas, tienen sus metas o se les pueden presentar percances personales. ¿Qué pasará si esa nana tiene que irse algún día? El bebé se desestabiliza, será difícil volver a iniciar una relación con otra nana.
No contratar una niñera no es la solución. Es diferente si, a pesar de que el niño tiene una nana con la cual siente mucho apego, la madre o padre siempre estuvieron presentes participando con su bebe. El bebé percibirá esto y por más que la nana tenga que irse, no lo perturbará demasiado. La partida lo afectará pero si están los padres presentes, comprende que no ha perdido todo su entorno y podrá aceptar una nueva persona.
Algo que ayuda a mantener la
permanencia de la madre es intentar llegar a acostarlo aunque sea 2 ó 3 días en la semana. Si se puede, darle de comer, participar de su baño, etc. Que la nana les muestre fotos de los padres y les hable de ellos que lo quieren. Si no es posible estar con él durante el día porque el trabajo no lo permite, llamarlo para que escuche nuestra voz o cantarle una canción mientras la nana le muestra nuestra foto.
En conclusión, podemos decir que hacer uso de los servicios de una nana siempre tendrá aspectos positivos y negativos. En cuanto a los positivos los principales son el alivio en la carga de actividades diarias, saber que nuestro hijo estará en buenas manos mientras trabajamos o no estamos en casa… Esto debido a que la nana tiene conocimientos de atención básica en salud o primeros auxilios, estimulación temprana y/o psicología infantil.
El aspecto negativo: el niño mostrará mayor apego hacia la persona que lo cuida si no buscamos un tiempo para interactuar con él. El riesgo está si llega el momento en que la nana se retire, esto puede afectar emocionalmente al niño. Si se brinda tiempo “de calidad” al niño, su fuente de seguridad y estabilidad será siempre la madre, por lo que el impacto emocional derivado del cambio de nana no lo afectará negativamente.
Existen muchas familias que recurren a contratar los servicios de una nana y han manejado las cosas de manera adecuada, sin crear conflictos para ninguna de las partes involucradas.