¿Qué significa conciliar? 
Según el Diccionario de la Real Academia Española, conciliar es “Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí ”.
Es decir, limar las asperezas y diferencias entre familia y trabajo para encontrar un punto común que transforme la barrera infranqueable en una línea flexible y adaptable. No está escrito en ninguna parte que se tenga que dar tan marcada la oposición entre mujer y trabajo. Hoy por hoy, más que atacar y combatir por cambiar cómo son las cosas, hay que interactuar con la realidad, negociar con ella para poder subsistir en un cierto clima de serenidad y contento personal.
Es evidente que la sociedad y las necesidades de las personas van cambiando. Hoy, hay que descubrir los mejores modos de sobrellevar el cuidado de la vida matrimonial, el poco tiempo, el trabajo intenso, los costos de vida, los hijos, la gestión del hogar y esto es conciliar.
•Cómo comenzar a conciliar:
Empezar por conciliar con uno mismo, con la familia y con los amigos.
Descubrir la misión personal de cada uno, mirando hacia atrás y analizando las aspiraciones para el futuro.
Decir que no a muchas cosas y de decir que sí a las cosas que, de verdad, importan.
No dejar otras áreas de la vida por culpa del trabajo. "La que dice que no tiene tiempo para casarse y tener hijos está equivocada. Cuanto más tarde se hace, menos tiempo se tiene y es todo más complicado".
Ser valiente y no cerrarse a la vida y a tener una familia.
Para poder conciliar es necesario establecer las prioridades.
• La mujer y el trabajo
El trabajo no es algo dañino, plenifica y engrandece al hombre, sea el trabajo que sea. El punto de distinción está en el modo de realizarlo; esto le agrega o le quita todo el valor: preparar una comida para la familia puede ser una acción automática o una acción cargada de intencionalidad maternal. La comida se comió igual, pero la satisfacción del trabajo realizado es distinta. Es decir, que de la necesidad se hace virtud.
Llevando esta analogía al plano laboral, Nuria Chinchilla explica que “hay una falsa convicción de que la adicción al trabajo y la cultura de largas jornadas laborales implican necesariamente una mayor productividad". Estas falsas convicciones también llevan a sostener que "la maternidad es un prejuicio, un handicap, tanto para la empresa como para la propia mujer, que es contemplada únicamente bajo el prisma profesional "(…) Cada empresa debe buscar aquellas medidas factibles para posibilitar la conciliación al tiempo que los empleados aumenten su compromiso con la empresa.
• La conciliación en el trabajo
En el trabajo los prismas de flexibilización pueden ser varios. Nuria Chinchilla enumera algunos que pueden tenerse en cuenta:
flexibilidad en el tiempo,
excedencias (disponibilidades),
políticas de servicios para el cuidado de hijos pequeños y de los ancianos,
adaptación del puesto de trabajo,
apoyo o asesoramiento profesional/personal,
beneficios sociales.
La Profesora del IESE Business school, continua sosteniendo que “Las empresas familiarmente responsables son aquellas que buscan el beneficio, que dan un servicio a la sociedad y satisfacen la demanda del mercado. A su vez, son conscientes no sólo de la responsabilidad social –hacia fuera– sino de la responsabilidad interna respecto a sus empleados. Para ello no sólo tienen en cuenta el desarrollo de políticas de remuneración o planes de carrera, sino que se comprometen de un modo explícito a implantar políticas o desarrollar programas que apoyen la conciliación de la vida familiar y profesional”.
• Mujer
¡Cuántas cosas podrían decirse de la mujer! La cantidad de tesoros que es capaz de volcar al mundo y a los demás, recorre un abanico extenso y variado. La Dra. Chinchilla analiza la función de la mujer dentro del ámbito laboral: “la mujer, en líneas generales, tiene un concepto de la ambición más integral que el hombre; abarca más aspectos, no sólo el profesional. Ella quiere una vida integral, armónica, donde trabajo y familia sean compatibles y ahí está precisamente su valor como agente de cambio en las empresas, en las que puede crear cultura al respecto, y hacerlo extensivo a la sociedad”.
Es decir que la creación de esa cultura tiene que ver con el aporte central de la mujer que es el "feminismo de la maternidad" -concepto creado por Chinchilla- eje central de la diferencia de la mujer y el hombre. Cuándo este aporte no se cuida se rompen los vínculos de la vida familiar; en esta sociedad en que lo que vale es lo que se cuantifica con dinero.
Chinchilla explica que las personas "somos como un malabarista chino que intenta mantener muchos platos en el aire. Uno es de porcelana, la familia. El resto son de plástico y, aunque sean importantes, pueden ser repuestos si se caen".