El chupón no es tan perjudicial como algunas personas creen. Aunque a veces se genera un mito alrededor de él, no deforma los dientes del bebé ni le causará ningún impedimento del habla. Excepto si el niño lo utiliza todo el tiempo
. Según investigaciones recientes, podría ser más perjudicial que se chupen el dedo continuamente, no que utilicen el chupón de manera esporádica. Algunos niños comienzan a usar el chupón cuando dejan de ser amamantados. Eso es en gran parte porque las mamás los prendían a la teta cada vez que los bebés lloraban. “Mis dos hijas agarraron el chupón después del año, aunque sólo para dormir”, comenta Karina Dorrego, mamá de Lucila y Agustina.
Una de las preguntas más frecuentes de las embarazadas y de las madres primerizas es si es bueno o no el uso del chupón, tanto en los recién nacidos como en los bebés que van creciendo. No hay posturas terminantes al respecto, sino que como sucede con los horarios de alimentación, por ejemplo, la cuestión pasa por la relación que genera el bebé con uno de los primeros elementos que utiliza, externos a la teta de su mamá. El primer paso para un buen uso del chupón es que no le sea ofrecido hasta tanto el bebé no haya tomado el pecho y sepa prenderse bien al pezón, ya que si se le da primero el chupón que la teta puede generarle confusión entre ambos.
Uno de los primeros cuestionamientos es cuando el bebé recién nacido no puede dormirse si no tiene el chupón en la boca. Pero los papás no deben preocuparse por esto: aunque parezca que el bebé tiene una dependencia del chupón, no lo necesitará de forma permanente.
Por ello es importante incorporar el chupón como un elemento más en la rutina del bebé. Es una forma de comenzar a educar al niño. Por ejemplo, si se va a dormir y no hay luz, el bebé comenzará a comprender la diferencia entre la noche y el día. Igual sucede si sólo se le da el chupón para comenzar el sueño. También es fundamental que para continuar con su educación se le dé el chupón nada más cuando lo necesita. Así comenzará a comprender que no debe tener todo el día en su boca algún elemento para succionar.
Muchos papás, cuando no pueden comprender por qué el bebé llora, suelen usar el chupón como consuelo. Este es un error. Hay que tratar de no dárselo, excepto para ir a dormir, a menos que el niño haya pasado por alguna situación traumática o por una experiencia nueva y desagradable. Entonces, de esta manera, se evita generarle al bebé una “adicción” al chupón. Lo mismo sucede cuando tiene una rabieta. El chupón no es una solución y puede transformarse, con el tiempo, en un problema.
Igualmente, hay que tener en cuenta que porque lo necesite para dormir en este período, no significa que vaya a necesitarlo siempre. Cuando ya no lo necesite más, el bebé va a dejarlo. Por eso lo mejor es que dependa de él lo menos posible. El chupón no es un elemento “curalotodo” y son los papás los que deben evitar la tentación de usarlo de ese modo.
Algunas cosas a tener en cuenta
Decir que la confusión entre el chupón y el pezón no existe es un mito. Por eso es que los neonatólogos recomiendan que antes de dar el chupón, primero el bebé aprenda a tomar de la teta. El chupón y el pezón requieren distinta fuerza en la succión -lo mismo sucede con el biberón- y si aún no aprendió a tomar de su mamá, algunos bebés desarrollan la confusión de succión y usan técnicas no adecuadas para lactar del pecho.
Como explican en la Liga de la Leche los chupones son pezones artificiales y pueden interferir en la lactancia. Ese es uno de los problemas básicos de ofrecer el chupón a un bebé lactante, especialmente si todavía no domina la técnica de lactar.
Succionar un pezón artificial es diferente a succionar el pecho. ¿Por qué? Porque el pezón artificial ya está formado y es bastante rígido. En cambio, el pecho de la mamá es blando y flexible. Para prenderse al pezón, el bebé debe abrir mucho la boca. Los músculos de la boca, la cara y la lengua se mueven de forma diferente cuando succionan un pezón natural y uno artificial. El movimiento que sirve para beber de un beberón o calmarse con un chupón no lograría sacar leche de un pecho.
Por eso, hay que prestar mucha atención. En los primeros días, pasar constantemente del pecho a un pezón artificial y viceversa es demasiado pedir a un bebé que aún está aprendiendo a mamar. “Cuando volvimos a casa, después de tres días en el sanatorio, mi beba lloraba y no se prendía a la teta. Descubrí que le habían dado beberón y chupón en la enfermería”, recuerda Ximena Roccetti, mamá de Lourdes. Los bebés que intentan succionar el pecho del mismo modo que succionan una tetina o un chupón se frustran rápidamente y lloran, se ponen nerviosos o rechazan el pecho. No sacan mucha leche y les cuesta aprender a lactar de forma eficaz. “Como yo quería alimentarla con pecho, redoblé el esfuerzo de que se prendiera al pecho. Hoy, a los once meses, no usa chupón y sigue tomando leche materna. El esfuerzo valió la pena”, concluye la orgullosa mamá.
Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp