· El niño adquiere naturalmente y sin esfuerzo una correcta pronunciación tal como si fuera un nativo.
Podemos decir que en los primeros meses de vida el ser humano es ciudadano del mundo ya que el balbuceo de los bebés de 3 meses es igual al de otros, sea cual fuere el lugar donde vive. Tampoco se diferencia del balbuceo de un bebé sordo. A los 6 meses de vida el balbuceo de un bebé ya tiene el acento de su lengua materna.
A los 8 meses de vida un bebé puede producir los sonidos de cualquier idioma y así aprender más de una lengua simultáneamente en forma natural.
· El niño graba en su cerebro las estructuras gramaticales del idioma para siempre. Es decir que si deja de estudiar por un tiempo y retoma, el aprendizaje le será mucho más sencillo que si no hubiese aprendido de bebé.
Es además muy importante el aprendizaje de un idioma lo antes posible porque el bebé "graba" las estructuras del idioma al que está expuesto. En cuanto al vocabulario, se va incrementando en forma acompasada con su maduración.
· El cerebro del niño se optimiza a medida que se refuerzan y producen nuevas conexiones entre las neuronas con lo que el aprendizaje de una segunda lengua facilita su desarrollo intelectual en todas las áreas y para toda la vida.
Ya a los 4 años de vida el cerebro del niño ha perdido gran parte de las neuronas que le permiten aprender un segundo idioma sin esfuerzo. Otra gran pérdida de neuronas ocurre a los 7 años y más tarde a los 12 cuando termina el llamado período de resonancia. Es decir, las neuronas que no son estimuladas adecuadamente en el momento oportuno mueren.
· El niño se relaciona socialmente con sus pares en un ambiente agradable y distendido, lo que lo predispone favorablemente para afrontar futuras situaciones de aprendizaje.
Los encuentros son de 45 minutos una vez por semana y los bebés concurren con un adulto con el que tengan trato familiar. Luego en su casa, con el apoyo de un disco compacto, escuchan diariamente el contenido de las clases con el que se contactaron en el encuentro semanal. El material está cuidadosamente elaborado para que los bebés estén expuestos a la totalidad de las estructuras del idioma. Los padres, hermanos o abuelos -sepan o no inglés- pueden compartir este momento para el que se crea un espacio alegre, de aprendizaje social y de juego placentero.
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Visítenos en http://www.warrington.com.ar/bebes.htm
En experiencias desarrolladas en Israel, Alemania, Polonia, los países nórdicos y en comunidades internacionales se ha podido observar con que facilidad un niño aprende diferentes idiomas.
Las principales razones por las cuales es importante que un niño comience a aprender una segunda lengua desde sus primeros meses de vida son las siguientes: