Tiene ocho hijos: siete biológicos y Wilson adoptado y con síndrome de Down. Desde el 1995 ha tenido a más de veinte chicos en tránsito. Empezó a recibirlos cuando conoció a Ma. Angélica Pintos. Estaba junto a ella mientras esperaba un turno. Angélica tenía un bebé en brazos cuando Victoria le dijo "Qué lindo bebé tienes" y Angélica le contestó que era parte de un programa de niños en estado de tránsito: ese fue el inicio de un camino que aún hoy sostiene.
¿Qué significa un niño en hogar de tránsito? ¿Por qué debe pasar por esta situación? ¿Qué pasa con las familias? ¿Cuáles son las mejores soluciones? ¿De qué dependen? Estas son algunas de las tantas preguntas que se plantean cuando se escucha hablar a Victoria. Por otro lado se piensa… "¡Qué fantástico que exista gente así!”…pero ¿es la única solución a estos problemas?. Ser madre solidaria implica una gran gama de de posibilidades pero sólo tienen fundamento sólido si arrancan desde “una mirada de amor” como dice ella.
Victoria explica que para ser un hogar de tránsito, la familia tiene que ser evaluada por una Asociación. En su caso, ella forma parte de la Asociación Civil Familia de Esperanza, cuyo objetivo es trabajar para que la familia del chico se recomponga. No es el fin buscar familias para adoptar. Los chicos ingresan a la asociación y ésta busca una familia para que el niño viva un determinado tiempo hasta que se regularice y mejore su situación familiar personal. Muchas veces no se sabe el tiempo que esto conlleva, pero lo específico es que llegan porque tienen una situación de riesgo.
En Familia de Esperanza hay entre 40 y 50 familias que están disponibles para recibir “un hijo más”. Esto se va alternando entre lo económico y el descanso que se les va a dando a cada familia que acoge. “Yo siempre tengo alguno, tuve unos mellizos hasta hace cuatro días…”
• materna: ¿Qué significa familia de tránsito?
Victoria: Familia de tránsito es un programa a corto plazo. La familia ofrece su casa y puede tener a un niño como máximo dos años, y un mínimo de tres días. "Se trata de familiaridad compartida, vale la pena. Yo admito que quiero con el alma al chiquito en cuanto entra a mi casa…es duro escuchar que el niño pregunte ¿Y mi familia? Yo merezco una familia… Es durísimo, por eso el tránsito no es lo ideal. Tiene que tener una familia en la que asentarse y permanecer. Las personas salimos adelante en el seno de una familia".
Por otro lado, ya ves como hoy se cambió la noción de posesión: a tu hijo lo quieres por la identidad que tiene. No porque salió de vos. Hay que mirar con otra forma; cada uno tiene su identidad. Las personas a veces, ven la adopción como una solución para familias estériles, y no ven que se debe buscar una solución para chicos que ya existen y no tienen con quien vivir. Hay que cambiar esa idea, de esperar al hijo que nunca aparece… ya hay chicos que se les pasa la vida y no tiene a quien decirle papá o mamá…
• materna: ¿Qué piensas de los hogares de día?
Victoria: Me parecen una maravilla para el chico de la calle, en tanto y en cuanto se trate de que la familia vaya teniendo conciencia de la necesidad que tiene el chico de ellos.
El problema de hoy es que existe demasiado asistencialismo. Se abusa de las necesidades de la gente con trampa política. Me contaban de un piquetero que le iban a pagar más si se llevaban los chicos. Usan del niño aprovechando su necesidad. Los planes trabajar lo que han hecho es empeorar la necesidad de la niñez.
Se ve de este modo cómo el chico llega cada vez mas dañado. Se trata de sacarlo adelante a través de la formación y de la educación, no para que llene una plaza.
No dejo de pensar que nosotros en la Asociación somos la punta el iceberg de este problema. La solución es trabajar en la dignidad. Ver el tiempo de cada niño, conciliar esas dos necesidades es puro amor. Ésto hay que entenderlo para acompañar al hijo en tránsito y al hijo biológico: hay que ayudarlos a crecer como seres únicos e irrepetibles.
• materna: ¿Cómo te acompañan tus hijos biológicos en esta tarea?
Victoria: Me acompañaron siempre. Aunque algunas veces pasan la factura…acabo de sacar tres entradas para el teatro: una para mí y otras dos para una hija mía y otra que está en tránsito. Otra de mis hijas saltó diciendo que por qué no tenía una para ella…y le contesté que no porque no le hace falta. Hay que tener fortaleza y no sentido de culpa porque le está faltando algo. Ella tiene lo más importante que es la posibilidad de vivir en una familia.
Por otro lado soy consciente de que cuando se ve una necesidad en mi propia familia, esto es lo más importante. Hay que parar un poco, porque son años de chicos llorando por las noches… y esto lo aguanta la madre, y no lo hermanos… pero siempre apoyaron mucho. Sobre todo me ayudan a despegarme de los chicos cuando se tienen que ir … Ellos comienzan a suplantarme, y yo empiezo a desaparecer como madre… porque lo importante es la familia que se esta formando no tanto uno…no puedo evitar el dolor del despegue… pero una tiene que desaparecer.
• Mi vivencia
Fue durísimo el primer chiquito que tuve. Cuando vino la madre a buscarlo le dijo… "tanto tiempo tuve que esperarte” Es levantar la vista y ya no verlo en la casa…pero no puedo no encariñarme. Yo los quiero como a mis hijos.
Un juez me ofreció adoptar a Wilson que tiene síndrome de Down. Cuando la sentencia salió favorable y dijo “es su hijo” fue como leer en el análisis que te dio positivo el embarazo.
• Sugerencias para ser Madre solidaria:
En este país necesitamos pedir más. Yo no sé cortar el pasto pero el jardinero sí.
La niñez en riesgo no es el problema de una Asociación: es de todos.
No perder la capacidad de mirar con ojos de amor a nuestro alrededor.
No acostumbrarse a mirar al chico que pide en la esquina. No acostumbrarnos.
No darse por vencidos.
Querer con locura.
Mirar la necesidad del otro. Eso nos ayuda a crecer a nosotros.
El bien está al alcance de la mano.